El Hada de los Dientes se va…

Erase una vez que se era, una Pequeña Hada que nació en un país de sonrisas inexistentes. De todos es sabido que sólo hay dos cosas imposibles en el mundo, encajar a la primera un pen drive en un puerto USB, y hacer sonreír a un búlgaro. Así que la Pequeña Hada, hastiada de la seriedad que le rodeaba, tomó una decisión que marcaría el devenir de sus días: donde allí fuera recolectaría sonrisas.

Y su viaje comenzó tan sólo siendo una niña, en unas tierras dónde decían la fiesta no paraba ni al ponerse el sol. ¿Qué mejor lugar para empezar su hazaña? Aunque fue difícil en principio, ya que el lenguaje que allí hablaban era arduo complicado, y la pobre Hada no entendía la razón de ser de la H. Pero poco a poco aprendió a comunicarse y a ilustrar en cada hora de gimnasia, las propiedades que tenía una especie de sopa de yogur que preparaban en su lejano país.

Los años pasaron, y la Pequeña Hada vio que su objetivo se iba cumpliendo. Todos los que a ella se acercaban no tardaban en brindarle un sonrisa, porque su sola presencia les hacía felices. Cada día su magia cobraba más fuerza y la joven Hada no podía estar más alegre. Hasta el día que conoció al niño de la Sonrisa Borrada.

Era un niño de gesto adusto que nunca abría la boca. El Hada aplicó todos sus dones, pero era inútil, el niño no dejaba entrever ni siquiera un triste colmillo. No sabía qué más hacer, y a punto de abandonar su empresa le preguntó:

– ¿Por qué te niegas a sonreír, pequeño?

Y con gran amargura, el niño respondió.

– Porque mis dientes son horrorosos, están torcidos como espirales, y nadie jamás querría verme reír.

La Joven Hada quedó enmudecida por la tristeza de aquella historia. Sin embargo, una gran revelación le sobrevino al instante. No podía seguir siendo una simple espectadora su cometido debía ser más importante. Se convertiría en el Hada de los Dientes. De esa manera arreglaría todas las sonrisas rotas, para evitar que nadie más en el mundo siéntese vergüenza de reír.

Y la Pequeña Hada se hizo realmente buena en su profesión,  tanto era así, que necesitó abrir sus alitas y volar. Primero probó en Nicaragua, de donde regresó con cientos de sonrisas de regalo y con una experiencia inolvidable bajos sus pies. Y ahora ha vuelto a despegar, rumbo a Francia, aunque en esta ocasión con el corazón en la mejor de las compañías.

¡Ay!

Mi Pequeña Hada de los dientes se ha ido de Madrid, y se ha llevado parte de mi sonrisa consigo. Aunque sólo a medias, ya que vuelve a reaparecer al recordar todos los momentos a su lado y al saber lo bien que le irá entre montañas.

Disfruta, Pequeña Bambi, porque se ve que a tus sueños les gusta esquiar.

Te voy a echar muchísimo de menos, tanto, como te quiero.

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Trabajar en grupo sin cometer homicidios en primer grado

 

Todo estudiante a lo largo de su carrera ha tenido que enfrentarse a los temidos e impopulares trabajos en grupo. Estos trabajos reciben el rechazo unánime del colectivo estudiantil no por la dificultad del proyecto en sí, si no por la incapacidad reiterada de coordinar un equipo eficiente. De hecho, desde el momento en el que el profesor da el pistoletazo de salida las tareas a realizar quedan relegadas a un segundo plano, porque lo que te absorberá los ánimos, la paciencia y la vida durante los plazos de entrega, serán los miembros de tu grupo.

Así que para no perder los nervios o a unos cuantos compañeros por el camino, te dejo algunos consejos:

– No mezcles amistad con trabajo: Éste debería ser un principio clave desde que inicias tus estudios hasta el día de tu graduación. Es importante que las nuevas amistades que entables en la universidad sepan que eres una persona a la que no le gusta juntar el ocio con asuntos profesionales. Que tus amigos sean los mejores “colegas de parranda”, los que mejor te saben escuchar, o los que más te hacen reír, no les va a convertir indiscutiblemente en los perfectos compañeros de equipo. Es más, en algunos casos el nivel de amistad será inversamente proporcional a la aportación de tu amigo dentro del grupo.

Por ello es preferible dejar claras tus intenciones y tu posición desde el principio, básicamente para evitar ofensas sobreactuadas en el momento que pretendas fugarte de un grupo desorganizado.

– Rodéate de gente válida: A la hora de trabajar en grupo debes olvidarte de rencillas personales o envidias insanas. Si te topas con personas cualificadas, ¡aprovéchalo! aprende cuanto puedas de ellas. Y desde luego, si encuentras a esas medias naranjas con las que sientes una conexión mental que ralla lo sobrenatural, por nada del mundo las dejes escapar. Hazles saber que ningún otro podría darles un diez en el trabajo de Comunicación no verbal como lo harías tú.

– Mente abierta: Muchas veces tendrás que transigir y admitir que hay ideas más buenas que las que tú propones. Recuerda que la individualidad no tiene cabida en este tipo de trabajos, todos debéis apostar por un bien común así que deja los egos a un lado y coopera. Al final lo que importa es el resultado en conjunto, y si has dado lo mejor de ti para lograrlo, tanto tus compañeros como tus profesores lo valorarán positivamente.

– Hasta el trabajo más absurdo tiene su parte positiva: No infravalores un proyecto sólo porque el tema no te apasione. Piensa a largo plazo. Puede ser una buena oportunidad para que un compañero te ayude a entender ese programa informático que nunca antes hubieses usado, comparar ideas, elaborar estrategias organizativas, ampliar miras, etc. Todo lo que puedas absorber e interiorizar en estos trabajos se quedará corto una vez que entres en el mundo laboral, así que no escatimes tiempo ni voluntad a la hora de llevarlo a cabo. Y si de verdad el proyecto no te motiva ni lo más mínimo, piensa que siempre podrás ganar alguna pregunta en el Trivial y dejar a tus amigos con la boca abierta ante tal muestra de sabiduría.

 

Seguramente tras estas breves sugerencias se te planteará otra cuestión:

¿Y si me han asignado un grupo de trabajo inamovible en el que mis compañeros son auténticos lastres?

Éste será el caso con el que más te toque lidiar en tus años de formación (sobre todo si elegiste ciencias de la comunicación) y aunque no es un escenario fácil, hay ciertas formas de hacer la carga más liviana.

– Toma las riendas: Uno de los motivos de la mala coordinación en los equipos de trabajo tiene que ver con la organización interna. La formación de un grupo nuevo trae consigo la creación de roles dentro del mismo. Así que intenta llevar la iniciativa pero sin demasiada contundencia. Sé asertivo y recuerda que vivimos en democracia, a nadie le gusta las autoproclamaciones de líderes.

Una vez que hayas dado el paso inicial estructura lo que quieras exponer a tus compañeros de forma ordenada y elocuente abordando los puntos fundamentales de cualquier proyecto en grupo.

– Fechas de entregas: Si tenéis X tiempo para presentar un trabajo debéis acordar los plazos en los que os vais a desenvolver (brainstorming, recogida de datos, trabajo escrito, encuetas, etc.). Daros siempre márgenes de error, y aunque suene imposible no lo dejéis todo para el último día.

– División de tareas: Es necesario saber cuáles son los puntos fuertes y hándicaps de los integrantes para que se puedan adaptar mejor al proyecto. Habrá miembros que no encuentren un puesto específico pero no hay que preocuparse, una de las máximas de cualquier trabajo en grupo es “que siempre habrá algo que hacer”. Ten cuidado con los que pretenden ahuecar el ala bajo la excusa de “todas las tareas ya están repartidas”, sus palabras inspiran un escaqueo inminente.

– Reuniones periódicas: Para comprobar que el proyecto evoluciona al ritmo acordado es necesario establecer quedadas regulares. Procura que los lugares de reunión sean emplazamientos tranquilos donde poder debatir sin interrupciones y provistos de las herramientas que requiráis. Un inciso que te será de utilidad; si decidís juntaros en cafeterías donde es necesario consumir para obtener acceso a la red WIFI, determinar un bote común, o de lo contrario podrías convertirte en ese pariente pródigo de Rockefeller que gusta de invitar a rondas de WIFI gratis para todos los presentes.

– Revisiones finales: Aunque haya un encargado de la cohesión entre las partes del trabajo es necesario que todos os suméis a la revisión final. Es posible que haya secciones que en conjunto no funcionen o incluso que se contradigan. Un buen equipo no puede entregar un proyecto sin haberlo leído hasta el último detalle.

– La presentación también es importante: La exposición del trabajo debe tener el mismo peso que las otras fases. No es viable que cada compañero prepare su presentación de forma individual sin seguir un estilo global y armónico. Hay que determinar los tiempos, la cantidad de texto que habrá en las diapositivas, la información prescindible y la principal, etc. Y sobre todo no os olvidéis de ensayar, una buena exposición es igual que una representación teatral: a mayor número de repeticiones más seguridad se alcanzará delante del público.

– Paciencia y sinceridad: Si a pesar de todos tus esfuerzos tus compañeros no acaban respondiendo adecuadamente a las obligaciones convenidas, sólo te queda aguantar la empresa con entereza pero sin dejarte pisotear. Debes ser honesto con el resto de integrantes y manifestar tu descontento. Para ello evita discutir en caliente y procura apoyar tus razones con hechos, una práctica aplicable al resto de conflictos con los que te tocará desenvolverte en tu día a día.

Y si después de todas estas pautas te sigue erizando el vello la sola idea de trabajar en equipo, recuerda: los trabajos en grupo también tienen un final.

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¿Cómo hacer una ilustración digital con Photoshop?

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Ilustración digital – Proceso de trabajo

¡Qué el ritmo no pare!

Esta ilustración digital es muy especial para mí, porque fue la última que realicé en la ESDIP, la escuela de dibujo con la que descubrí el rumbo que debe tomar mi vida (aunque lo de ponernos lacrimógenos lo dejaré para más adelante).

Durante el último año nuestras clases estaban enfocadas al arte digital en su totalidad, descubriendo los entresijos de un programa de diseño tan hermoso como es el Photoshop, y aliñando nuestros conocimientos de diseño con el Corel Painter, el Illustrator y el Manga Studio. Aunque me siento más cómoda entre el azul oscuro del Ps, no desvalorizo todas las oportunidades gráficas que me pueden aportar los otros programas. Sin embargo para dar color digital a la imagen que viene a continuación utilicé a mi viejo amigo el  Photohop y el paquete de pinceles a los que tanto me he aficionado de Kolesov.

Cómo dar con la idea creativa

Explicaré un poco en qué consistía el trabajo porque es una manera creativa de empezar nuevas ilustraciones digitales.

Nuestro profesor lo llamó el juego de la Ruleta Rusa. Por un momento temimos que fuese a sacar una pistola y dejar la clase perdida de sangre, pero no fue así, se trataba de algo más divertido (aunque menos emocionante, todo hay que decirlo).

Nos propuso tres categorías que tendríamos que usar en conjunto:

  1. Personaje
  2. Lugar
  3. Acción

Luego, con una animación de Photoshop fue pasando unos fotogramas con un nombre escrito en cada uno. Cuando nosotros gritábamos “Para”, él daba al pause y descubríamos qué era lo que la suerte nos había preparado.

En mi caso me tocó trabajar con un Gigante en un parque de atracciones en medio de una persecución. Esas eran las tres pautas que debía tener en cuenta para hacer mi ilustración digital. Así que en seguida me puse manos a la obra y comprobé todas las posibilidades que me brindaba un emplazamiento como ese. Busqué referencias en internet, me empapé de atracciones y de montañas rusas, busqué diferentes estilos de personajes fantásticos (entre ellos los creados por la espléndida imaginación de Bobby Chiu) y al final di con mi idea creativa:

En un carrusel de la bruja (que puede encontrar en cualquier feria que se precie), estarían los típicos espejos que distorsionan las formas de quienes se miran, y nuestro gigante a la cabeza del tren miraría asustado los reflejos al ver que decenas de monstruos le persiguen dentro de sus coches. Lo que en realidad el gigante no sabe, es que sus captores son pequeños seres regordetes que no le llegan casi ni a la rodilla, y que les tendría que tener de todo menos miedo.

Bocetado

Estos son los primeros bocetos que realicé del diseño de mis personajes. Quería plasmar la ternura del gigante a pesar de su enorme figura, y en contraste, la mala leche de los animalillos rosas que van a su espalda.

Cuando ya tuve más o menos clara la imagen la esbocé en manga estudio, y con el programa de diseño también concreté la perspectiva que necesitaba. Debía ser una perspectiva muy forzada, con tres puntos de fuga y una línea horizonte rozando casi el tope de la ilustración.

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Los carros los diseñé con la capa de perspectiva (o la perspective ruler) que te proporciona este programa. Es francamente útil si lo tuyo no es el diseño de fondos. Sólo hay que activar la capa de perspectiva y seguir dibujando líneas, que se adaptarán siempre a las guías fijadas. Una vez que quieras que esa opción deje de afectar a tu dibujo digital, sólo tendrás que cerrar el ojito que tiene la capa a su izquierda, y trabajar en una nueva capa.

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Para aplicar el color, como comenté con anterioridad, traspasé todos los bocetos al programa Photoshop e hice el montaje. Un pequeño inciso en cuanto a la elección cromática. Gracias a una aplicación online (Paletton) pude elegir los tonos que más me gustaron para mi composición. Es una plataforma que da muchas opciones. Yo creé una combinación personal de colores y la utilicé a lo largo de toda la ilustración digital, sólo tocando la saturación y el tono de cada muestra.

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Proceso de ilustración digital

Cuando se trabaja con Photoshop es una ilustración de tantos elementos es importante tener en cuenta ciertos detalles:

  1. Ser organizado: Procura nombrar tus capas y tus grupos de la forma más ordenada posible. En esta ocasión apliqué color base, luces (primarías y secundarías), textura y sombras a cada componente de la escena, y llegó un momento en el que me encontré con más de cien capas formando línea ante mis ojos. Debes ser muy meticuloso para tenerlas todas controladas, y que puedas dar con aquél detalle que se te perdió hace tres días… Si no pones nombre y aprendes a organizar en grupos, tu trabajo será un auténtico laberinto, y a no ser que tengas el alma de Teseo, nadie te sacará de ese embolado.
  2. Crea varios archivos y rebaja peso: Trabajando a una resolución de 300pp y con un número de capas que tiende a infinito, tu archivo psd. puede llegar a sufrir de obesidad mórbida. Así que lo mejor es que crees nuevos archivos y en ellos vayas borrando morralla y fusionando las capas que puedas.
  3.  Las luces son tus amigas: Lo que dará fuerza a tu ilustración será la capacidad que tengas de contrastar con acierto las luces y las sombras. Al contrario de lo que se puede llegar a pensar (sobre todo para aquellos que estamos mojándonos los dedos en la orilla del arte), la penumbra puede hacer que una imagen cobre vida si sabes cómo enfocar adecuadamente la luz. Utiliza los focos de luz y de color cuando quieras resaltar los elementos más importantes de tu imagen. Juega con los desenfoques (el Gaussiano de photoshop es una maravilla) para que los fondos adquieran un aire más realista. Y sobre todo, hazte un mapa base de dónde tienen que estar tus luces y tus sombras como guía durante todo el proceso.
  4. Filtreando: Los filtros te resultarán muy divertidos una vez que te dediques a estudiarlos a fondo. La verdad que yo no abuso demasiado de ellos, pero hay algunos que te alargarán la vida y te proporcionarán un placer absoluto, al comprobar que lo que hubieses tardado horas en realizar, ellos lo esconden tras un clic del ratón. Pues bien, en esta ilustración en concreto hubo uno que me pareció esencial (sobre todo teniendo en cuenta el carácter cómico de la idea): Filtro licuar. Gracias a él pude distorsionar los personajes a mi antojo, adaptándolos a la curvatura de los espejos.

 

 

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Y aunque parezca mentira, no hay mucho más que decir. Debes saber que en un dibujo sin línea el contraste entre luces y sombras debe queda bien marcado. No temas a la sombra, pero procura no utilizar el color negro como su tono base. No llegues a ser tan drástico. Al igual que el blanco, resérvalo únicamente para los brillos máximos de tus imágenes. Observa muchas fotografías, las referencias son tremendamente importantes si se quiere avanzar en el mundo del diseño.

 

Por último os dejo la ilustración digital terminada. Espero que hayáis disfrutado de la lectura, y cualquier duda no temáis en comentármela.

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¡Un abrazote a tods!