El Gran Fracaso, La Gran Oportunidad

Ayer 10 de Octubre, asistí a un debate coloquio organizado por Eldiario.es y Oxfam Intermón sobre la Gran Crisis migratoria que está viviendo nuestro continente en estos últimos años. Fueron varios los expertos que participaron en el acto:

Ignacio Escolar (Director de eldiario.es), Juanlu Sánchez (Subdirector de eldiario.es), Paula San Pedro (Responsable de Advocacy Humanitario de Oxfam Intermón), Estrella Galán (Secretaria General CEAR), José Palazón (Fundador PRODEIN), Gabriela Sánchez (Periodista de eldiario.es), Santi Palacios (Fotoperiodista) y Sylvia Koniecki (Miembro del Patronato de Oxfam Intermón).

Junto con dos valientes testimonios de migrantes que arriesgaron su vida para alcanzar la idolatrada y adorada Europa.

Decidieron titular la conferencia como “El Gran Fracaso”, un nombre realmente acertado ya que el no haber sabido administrar esta tragedia humanitaria ha puesto en evidencia la crisis de valores, política y de crédito que arrasa Europa desde hace ya tiempo.

Los ponentes tomaron España como punto de análisis. Explicaron cómo se trasgreden los derechos humanos en la frontera de Melilla, cuestionaron el hecho de que nuestros políticos den tan poco valor al tema de la migración dentro de sus programas y que la sociedad civil española, a pesar de su alta sensibilización por estas causas, no tienen una actitud proactiva a la hora de exigir a sus gobernantes cambios reales sobre la apertura de fronteras, programas de asilo…

También pusieron de manifiesto todas las intenciones económicas que hay detrás del cierre de fronteras, de los millones de euros que se mueven en el mundo gracias a la ilegalidad de estos desplazamientos migratorios, y que las mafias más beneficiadas por esta crisis se sientan en los sillones de los congresos, no en barrios de mala muerte abriendo y cerrando una mariposa.

Es necesario volver a recordar. No podemos olvidarnos de las vidas que se traga el Mediterráneo, de las agresiones que sufren miles de personas al día sólo por querer un futuro mejor, para ellos, para sus familias.

¿Recordamos qué es ser humano?

La humanidad no sólo puede estar presente cuando nos conmueve una foto de un niño ahogado en la playa, ni al ponernos una bandera de Francia en nuestro perfil. Para que las cosas cambien, la humanidad se tiene que filtrar en nuestros actos diarios, en la reflexión interna, en no dejarnos engañar por aquellos que se lucran de las guerras.

En movilizarnos, en los pequeños detalles, en no perpetuar una lacra de políticos codiciosos al mando del saqueo de un país.

En que NO nos dé igual.

Si somos seres humanos debemos rehuir ese slogan. No nos puede dar igual que nuestros iguales (así es, iguales) mueran en esas condiciones. Que no tengan ni la oportunidad de vivir dignamente. De que los que hemos nacido en la fortuna giremos la vista, diciendo: Cada cual con sus problemas.

¿Por qué crees que tienes más suerte que ellos?

Quizá por el hecho de que occidente se ha encargado de mantener la pobreza bajo límites, para que todos nosotros seamos partes de esos privilegiados. A nuestros dirigentes sólo les basta con tenernos callados, pasivos e inactivos para que estas barbaries sigan teniendo lugar.

Así que no nos puede dar igual, porque somos parte del problema. La sumisión, y la negación de responsabilidad es parte del problema.

Para terminar quiero dar una nota de positividad a este escrito declarando que podemos estar ante la Gran Oportunidad de redención. Debemos recordar lo que de verdad importa y hacer las paces con todos nuestros congéneres. Tenemos por fin la oportunidad de crear una comunidad globalizada en la que las fronteras sólo serán pequeñas líneas pintadas a lápiz en un mapa.

Es el momento de volver a ser humanos.

Esperando a volveros a importar.
Estamos esperando volveros a importar.

¿Cómo hacer una ilustración digital con Photoshop?

Ilustración digital – Proceso de trabajo

¡Qué el ritmo no pare!

Esta ilustración digital es muy especial para mí, porque fue la última que realicé en la ESDIP, la escuela de dibujo con la que descubrí el rumbo que debe tomar mi vida (aunque lo de ponernos lacrimógenos lo dejaré para más adelante).

Durante el último año nuestras clases estaban enfocadas al arte digital en su totalidad, descubriendo los entresijos de un programa de diseño tan hermoso como es el Photoshop, y aliñando nuestros conocimientos de diseño con el Corel Painter, el Illustrator y el Manga Studio. Aunque me siento más cómoda entre el azul oscuro del Ps, no desvalorizo todas las oportunidades gráficas que me pueden aportar los otros programas. Sin embargo para dar color digital a la imagen que viene a continuación utilicé a mi viejo amigo el  Photohop y el paquete de pinceles a los que tanto me he aficionado de Kolesov.

Cómo dar con la idea creativa

Explicaré un poco en qué consistía el trabajo porque es una manera creativa de empezar nuevas ilustraciones digitales.

Nuestro profesor lo llamó el juego de la Ruleta Rusa. Por un momento temimos que fuese a sacar una pistola y dejar la clase perdida de sangre, pero no fue así, se trataba de algo más divertido (aunque menos emocionante, todo hay que decirlo).

Nos propuso tres categorías que tendríamos que usar en conjunto:

  1. Personaje
  2. Lugar
  3. Acción

Luego, con una animación de Photoshop fue pasando unos fotogramas con un nombre escrito en cada uno. Cuando nosotros gritábamos “Para”, él daba al pause y descubríamos qué era lo que la suerte nos había preparado.

En mi caso me tocó trabajar con un Gigante en un parque de atracciones en medio de una persecución. Esas eran las tres pautas que debía tener en cuenta para hacer mi ilustración digital. Así que en seguida me puse manos a la obra y comprobé todas las posibilidades que me brindaba un emplazamiento como ese. Busqué referencias en internet, me empapé de atracciones y de montañas rusas, busqué diferentes estilos de personajes fantásticos (entre ellos los creados por la espléndida imaginación de Bobby Chiu) y al final di con mi idea creativa:

En un carrusel de la bruja (que puede encontrar en cualquier feria que se precie), estarían los típicos espejos que distorsionan las formas de quienes se miran, y nuestro gigante a la cabeza del tren miraría asustado los reflejos al ver que decenas de monstruos le persiguen dentro de sus coches. Lo que en realidad el gigante no sabe, es que sus captores son pequeños seres regordetes que no le llegan casi ni a la rodilla, y que les tendría que tener de todo menos miedo.

Bocetado

Estos son los primeros bocetos que realicé del diseño de mis personajes. Quería plasmar la ternura del gigante a pesar de su enorme figura, y en contraste, la mala leche de los animalillos rosas que van a su espalda.

Cuando ya tuve más o menos clara la imagen la esbocé en manga estudio, y con el programa de diseño también concreté la perspectiva que necesitaba. Debía ser una perspectiva muy forzada, con tres puntos de fuga y una línea horizonte rozando casi el tope de la ilustración.

boceto-digital

Los carros los diseñé con la capa de perspectiva (o la perspective ruler) que te proporciona este programa. Es francamente útil si lo tuyo no es el diseño de fondos. Sólo hay que activar la capa de perspectiva y seguir dibujando líneas, que se adaptarán siempre a las guías fijadas. Una vez que quieras que esa opción deje de afectar a tu dibujo digital, sólo tendrás que cerrar el ojito que tiene la capa a su izquierda, y trabajar en una nueva capa.

perspectiva-manga-studio

Para aplicar el color, como comenté con anterioridad, traspasé todos los bocetos al programa Photoshop e hice el montaje. Un pequeño inciso en cuanto a la elección cromática. Gracias a una aplicación online (Paletton) pude elegir los tonos que más me gustaron para mi composición. Es una plataforma que da muchas opciones. Yo creé una combinación personal de colores y la utilicé a lo largo de toda la ilustración digital, sólo tocando la saturación y el tono de cada muestra.

paleta-cromatica-ilustracion-digital

Proceso de ilustración digital

Cuando se trabaja con Photoshop es una ilustración de tantos elementos es importante tener en cuenta ciertos detalles:

  1. Ser organizado: Procura nombrar tus capas y tus grupos de la forma más ordenada posible. En esta ocasión apliqué color base, luces (primarías y secundarías), textura y sombras a cada componente de la escena, y llegó un momento en el que me encontré con más de cien capas formando línea ante mis ojos. Debes ser muy meticuloso para tenerlas todas controladas, y que puedas dar con aquél detalle que se te perdió hace tres días… Si no pones nombre y aprendes a organizar en grupos, tu trabajo será un auténtico laberinto, y a no ser que tengas el alma de Teseo, nadie te sacará de ese embolado.
  2. Crea varios archivos y rebaja peso: Trabajando a una resolución de 300pp y con un número de capas que tiende a infinito, tu archivo psd. puede llegar a sufrir de obesidad mórbida. Así que lo mejor es que crees nuevos archivos y en ellos vayas borrando morralla y fusionando las capas que puedas.
  3.  Las luces son tus amigas: Lo que dará fuerza a tu ilustración será la capacidad que tengas de contrastar con acierto las luces y las sombras. Al contrario de lo que se puede llegar a pensar (sobre todo para aquellos que estamos mojándonos los dedos en la orilla del arte), la penumbra puede hacer que una imagen cobre vida si sabes cómo enfocar adecuadamente la luz. Utiliza los focos de luz y de color cuando quieras resaltar los elementos más importantes de tu imagen. Juega con los desenfoques (el Gaussiano de photoshop es una maravilla) para que los fondos adquieran un aire más realista. Y sobre todo, hazte un mapa base de dónde tienen que estar tus luces y tus sombras como guía durante todo el proceso.
  4. Filtreando: Los filtros te resultarán muy divertidos una vez que te dediques a estudiarlos a fondo. La verdad que yo no abuso demasiado de ellos, pero hay algunos que te alargarán la vida y te proporcionarán un placer absoluto, al comprobar que lo que hubieses tardado horas en realizar, ellos lo esconden tras un clic del ratón. Pues bien, en esta ilustración en concreto hubo uno que me pareció esencial (sobre todo teniendo en cuenta el carácter cómico de la idea): Filtro licuar. Gracias a él pude distorsionar los personajes a mi antojo, adaptándolos a la curvatura de los espejos.

 

 

luces-ilustracion-digital

Y aunque parezca mentira, no hay mucho más que decir. Debes saber que en un dibujo sin línea el contraste entre luces y sombras debe queda bien marcado. No temas a la sombra, pero procura no utilizar el color negro como su tono base. No llegues a ser tan drástico. Al igual que el blanco, resérvalo únicamente para los brillos máximos de tus imágenes. Observa muchas fotografías, las referencias son tremendamente importantes si se quiere avanzar en el mundo del diseño.

 

Por último os dejo la ilustración digital terminada. Espero que hayáis disfrutado de la lectura, y cualquier duda no temáis en comentármela.

ilustracion-digital-proceso-de-trabajo

¡Un abrazote a tods!

 

La Historia Interminable

 

(Contiene spoiler)

A lo largo de este año he ido diseñando unas versiones personales de los míticos personajes y ambientes de de la obra maestra de Michael Ende: La historia Interminable (Neverending Story). Y es que esta novela de fantasía marcó fuertemente la entrada a mi adolescencia descubriéndome la magia que esconden las palabras y redirigiendo mis pasos por si en algún momento mi camino se torcía. Es por ello que he puesto especial cariño en estos trabajos, ya que dar vida a lo que Ende nos quiso transmitir es sin duda una empresa abrumadora pero no por ello menos emocionante.

Antes de nada, debo hacer un pequeño inciso en aras de aclarar el porqué de las escenas elegidas.

En la época de los ochenta se estrenó en la gran pantalla la versión cinematográfica de esta historia. Sin entrar en los pormenores en cuanto a cualidades técnicas o a la calidad de los efectos especiales que se manejaban por aquel entonces, debo admitir que esa película me resultó cuanto menos una auténtica decepción. El hecho de que ni siquiera tuvieran en cuenta los más básicos detalles del físico de los personajes (Bastian Baltasar Bux era un niño gordo al que acosaban en el colegio, y Atreyu tenía la piel color aceituna como el resto de su raza), fue algo que me crispó hasta la médula, y a punto estuve de dejar la película latente en un pause de mi televisor. Pero haciendo tripas corazón logré terminarla, y para mi asombro ¡sólo habían filmado la mitad del libro!

Acepto el tema de que adaptar una novela a un guion de cine siempre es un gran reto, pero ¡la mitad! Y encima sin avisar, se quedaron tan anchos. Como la gente apenas lee… pues perfecto ¿quién se va a dar cuenta? Si la verdad es que ni si quiera ellos se habían terminado el libro. Siendo concisos: esa película es un despropósito de principio a “fin”.

Haciendo honor a la verdad, debo decir que hay una segunda parte todavía más insufrible que la anterior, que siendo sincera, no hice ni el esfuerzo de acabar.

Pero dejando atrás mi irritación, tengo que explicar que esa segunda fase de La Historia Interminable es bajo mi punto de vista, lo mejor de toda la novela. La evolución que sufre el protagonista al adentrarse en Fantasía me pareció espectacular tanto a nivel de construcción psicológica del personaje como en el mensaje que el autor le lanza directamente al lector: la codicia carcome nuestra verdadera identidad. No puedo dejar de recomendar este libro, sobre todo si lo único que se tiene como concepto de la historia es su infumable película.

Es por ello que como podréis comprobar, todas las imágenes que veréis aquí se alejan de los diseños que se utilizaron en el film, y también se centran en las escenas que más me impactaron.


CONCEPT ART

El primero que realicé fue un Concept Art de uno de los momentos más críticos, la batalla en la que se enfrentan Bastian y Atreyu. En la ilustración aparece una de las terrazas de la Torre de Marfil, el palacio de la Emperatriz Infantil, y la acción nos cuenta como Bastian ataca a Atreyu con su espada Sikanda, mientras Fujur contempla el sanguinolento espectáculo.

concept_la_historia_interminable_

La imagen ha sido pintada con Adobe Photoshop CC, y el pincel de textura es uno del paquete de Kolesov.


Este segundo concept da vida al primer personaje que creó Bastian con el Aurin: Graógraman, un enorme y bello león que llevaba el desierto consigo, y que cada noche moría en las hermosas selvas de Perelín, convirtiéndose en una estatua negra.

concept_art_final firma


ILUSTRACIÓN INFANTIL 

El siguiente es una ilustración infantil inspirada en los dos coprotagonistas. En esta ocasión el boceto lo realicé con un bolígrafo Bic, luego la tinta fue aplicada con el programa Manga Studio para luego dar color de nuevo con Photoshop.

boceto copia

atreyu_fuju_infantil_linea_color_rebajando

Hamordemibida.com

Introducción:

Begoña es una beata del amor sin embargo el chico de sus sueños todavía no se ha personalizado en su vida. Pero hoy es un día diferente, hoy sabe que ha dado con el adecuado. Le encontró en la web de citas Hamordemibida.com. Con un nombre tan cuidado, ¿qué podría salir mal?

Aquí os dejo esta sátira de las relaciones 2.0. con una ilustración de esta atípica protagonista. Muchas gracias por leer.

 

Begoña
Begoña quitándose el último pelo de su muslo.

 


 

Hamordemibida.com

 

— Esta noche conoceré al amor de mi vida.

Se dijo mientras se quitaba el último pelo rebelde de su muslo izquierdo. Lo sostuvo un momento con las pinzas satinadas en un estampado de leopardo rosa. Su raíz era blanca y carnosa, lo miró embelesada como quien observa un trabajo bien hecho. Después lo soltó y lentamente cayó al suelo del baño (que nada tenía que envidiar al de una peluquería canina). Begoña pasó la mano por sus piernas perfectamente depiladas. Estaba radiante, casi había terminado sus arreglos pre-cita.

Primero le gustaba llenar la bañera con agua tibia y perfumarla con esencias de vainilla, canela en rama y limón. Era un baño reparador, además con el agua restante podía preparar un riquísimo arroz con leche.

Luego llegaba el turno de hidratarse el pelo. Begoña no escatimaba en lociones y champús, además de serum, mascarilla de hebras de oro, cafeína, vitamina A, B, C, W, Ç, @, #quepelotandivino… Desde que seguía ese tratamiento su cabello se veía mucho más cuidado y fuerte. Las pequeñas calvas de su cogote se debían únicamente a la caída del pelo en otoño (Begoña, otra cosa no, pero siempre estaba informada de todos los artículos científicos de publicaban en su revista favorita; ‘Qué me dices. Lo que oyes’)

Tenía también infinidad de cremas corporales y  acostumbraba a juntarlas todas a la vez para obtener mejores resultados. Faraones fueron embalsamados con menos mejunjes. Pero a Begoña no le importaba dedicar cinco horas diarias a su aseo y cuidado personal. ¡Quién se atreviese a afirmar que un descanso adecuado acabaría con sus ojeras mejor que la loción de pepino que se untaba cada mañana, estaba muy equivocado!

Aunque era verdad que para esa noche se había esmerado más que otros días. De hecho se había pedido la tarde libre en la agencia para prepararse a fondo… ¡Porque hoy por fin conocería a Carlos_el_de_los_c_largos (Carlos en adelante)!

Recordaba cómo una semana atrás decidió abrirse una cuenta en la web de citas Hamordemibida.com. Así a simple vista le pareció un sitio fiable, por lo que se registró como cuenta Premium, en la que a cambio de un módico precio de 300 euros al mes, podría conocer a una cantidad ilimitada de hombres (exactamente 10 trimestralmente).

Carlos fue el primero que le envió un ‘Abracadabra’ (en la página; nombre con el que denominan a un mensaje instantáneo). Las palabras mágicas con las que penetró en su ajado corazoncito fueron las siguientes;

— ¿Tu mejor foto es la que has puesto en el perfil?

Enseguida supo que ese chico y ella tenían muchísimo en común. La imagen que había colgado en su perfil no era ni de lejos la mejor fotografía de Begoña. Únicamente se había hecho trescientas capturas más antes de dar con la elegida. ¡Ni comparación con las 2557 que previamente se realizó para su perfil de ‘Feisbuk’!

— ¡Por supuesto que no! —le contestó Begoña sin demorarse ni un segundo.

— ¡Ah! Menos mal.

‘Nota del autor: La conversación que ha leído con anterioridad es una transcripción de los mensajes de textos originales que intercambiaron los protagonistas y que para nada tienen en cuenta las reglas gramaticales. Éste fue el diálogo que mantuvieron;

— Tu megor photho s la q as puesto n l prphil?

— + supuexto q n!

— @! / bad!

Para evitar más derramamiento de sangre en las cuencas oculares de los lectores, la autora se ha tomado la licencia de traducir los diálogos de estos dos personajes como buenamente pueda.’

 

Después de eso no pararon de hablar ni un sólo segundo. Sus charlas eran apasionantes:

C.L: ¿Qué haces?

B: Estoy comiendo –Begoña envió imagen.

C.L: Qué buena pinta.

B: Sí, los sándwiches de ensaladilla rusa que venden en el chino de debajo de mi casa está tremendos.

(Dos horas después)

C.L: ¿Qué haces?

B: Hospital –Begoña envió imagen.

C.L: Esa bolsa de suero tiene muy buena pinta.

B: No te creas. He visto a la enfermera rellenar mi gotero con agua y un sobre de sal de la cafetería. Le he preguntado que a qué venía eso. Ella me ha contestado; ‘Los recortes’, y me he callado. ¿Qué iba a decir? Si he vivido por encima de mis posibilidades…

 

Begoña sentía que la conexión entre ambos era auténtica, ¡cómo tener las cinco rayas del wifi con una persona! Estaba ilusionada, no quería volver a caer en los mismos errores que acabaron con sus relaciones anteriores.

Fernando fue su primer y gran amor. Ese mes que estuvieron juntos fue uno de los más maravillosos de su vida. Ella tenía quince años, y el veinticuatro. La diferencia de edad no les supuso ningún problema, las treinta chicas que con las que él se acostó en ese tiempo, sí.

Intentaron llegar a un acuerdo. Begoña le pidió que redujese el número de féminas a la mitad, pero él indignado puso el grito en las nubes. Gesticuló dolido, ¡le estaba cuartando su libertad! ¡Cómo podía ser tan tirana! Ellos estaban viviendo una relación liberal basada en el amor el respeto, la confianza mutua y la igualdad. Pero, ¿qué hacía? ¡Estaba mirando a otro tío! ¡Le había mirado el culo delante de su p… cara! ¡Cómo podía ser tan (conjunto de insultos que hacen relación a que una mujer cobre a cambio de ofrecer placer sexual a hombres)! Que la diesen por detrás, él no podía seguir con una niñata que fantaseaba con otros hombres a sus espaldas. Cuando Fernando salió de allí como una fiera, Begoña se preguntó a qué hombres se referiría… en su casa sólo estaban ellos dos.

Y así es como Begoña perdió a su primer novio.

Eran las nueve y cuarto. En menos de una hora se encontraría con el chico de sus sueños.

Los nervios apenas le dejaban concentrarse en lo que estaba haciendo. Se había comprado un modelito para la ocasión, muy ‘Vintage’ como se llevaba hoy en día. Le picaba a rabiar… quizá por el abuso de jabón de lagarto a lo largo de tres generaciones, o porque las chinches hubiesen hecho del cuello del vestido un confortable hogar. ¡Pero no había nada más ‘in’, que lo que estaba ‘off’! Así que Begoña aguantó estoicamente las abrasiones cutáneas y se calzó unas botas de tacón color escarlata. Las había comprado por internet hacia dos años, ¡y hoy por fin le habían llegado! Parecía que el destino se estaba confabulando para que todo saliese mejor que en sus fantasías.

C.L había elegido un restaurante muy ‘cool’ para ir a cenar, así que Begoña por si acaso se cogió una rebequita. Además, el local era muy moderno. Allí acudía gente influyente, artistas, actores… C.L conocía a muchos de ellos, de hecho se había tomado infinidad de fotografías junto a esas celebridades. Curiosamente le invitaban a mogollón de eventos; los premios, Goya, los Nobel, ¡los Óscar! Begoña nunca habría creído posible que C.L presentase la pasada gala de los premios Princesa de Asturias. ¡Pero ahí estaba en su imagen de portada de Feisbuk, dándole la mano a Leonardo Padura! Lo que más llamaba su atención es que en todas las fotos consiguiese mantener la misma pose y la misma sonrisa… ¿Cómo lo haría?

Miró el reloj; las nueve y veinte. Tenía que salir de casa o no cogería el tren.

Tren… No guardaba muy buen recuerdo de los trenes desde que Juanma la dejó entre Pinto y Valdemoro. En Pinto la comía la boca y los ojos, repitiéndola constantemente su amor incondicional. Y en Valdemoro todo acabó. Ni siquiera llegaron a la parada, Juanma hizo saltar la alarma y el vehículo se detuvo en medio de la vía. Consiguió abrir las puertas activando los botones de emergencia, aún así, también destrozó las ventanas del vagón con un martillito rojo que colgaba en la pared.

Recordaba que Juanma siempre había sido un tanto dicotómico. Por ejemplo; tenía la afición de construir y destruir maquetas en miniatura. Para él no existía cosa que hiciese más poderoso a un hombre. Cuanto más pequeño fuese el modelo, más tiempo llevaba su edificación… sin embargo, nada era comparable al placer que provocaba aplastar la Abadía de Westminster con un solo meñique.

Quizá por ello empleó tanto tiempo en tallar la personalidad de Begoña. Cada día se esforzaba más en reducir su autoestima, así el momento de su destrucción fue un completo éxtasis. Y es que durante esa última y destructiva discusión, Begoña creyó verle sonreír.

Y así es como Begoña se quedó de nuevo descompuesta y sin novio.

El trayecto en tren no tuvo ningún sobresalto, sólo las escenas cotidianas del día a día. Se inició una discusión porque una señora no quería compartir la barra central del vagón. La gente la reprendía mientras ella alegaba que esa barra era tan suya como de los demás, así que continuó con su baile erótico con estriptis incluido. Un hombre sentado al fondo vio el panorama y aprovechó para masturbarse con sentido, no por simple apatía como llevaba haciendo las dos últimas paradas.

Una mujer con tacones que ocupaba un asiento para minusválidos se maquillaba de forma entusiasta utilizando su móvil como espejo. Al ver que un hombre con muletas se acercaba reclamando lo que por derecho le pertenecía, ella haciendo un amago de levantamiento, se tiró directa contra el suelo. Su cadera se fracturó en el acto.

— Este es mi sitio —puntualizó mientras entre muecas de dolor volvía a untarse sombra de ojos en su asiento.

Hubo también un señor que denunció el robo de su teléfono móvil en la comisaria de la estación de Sol (¡Madre mía, qué fallo! Casi lo digo mal, perdónenme: Potaphone Sol).

— ¿Y ese móvil que lleva usted en la mano? —le preguntó el policía.

— No es mío, se lo he quitado a una mujer que iba hablando en el andén. ¡Pero usted no me está escuchando! Que aquí el problema es que yo llevaba mi teléfono en el bolsillo y me lo han robado. ¡A ver si se centra por el amor de Dios!

Lo dicho, Begoña encontró el recorrido de lo más normal. Casi aburrido. Desde que existía el 4G no hacía falta ni que levantase la vista de la pantalla de su Smartphone para prestarle atención a los que pequeños detalles que el trasporte público ofrecía.

Estaba en el punto y hora exactos a los que habían quedado. Como no tenía nada qué hacer porque su tarifa no le permitía tanto consumo de datos por minuto, decidió ver más de cerca el restaurante dónde iban a disfrutar de su primera cena juntos. El vuelco de su corazón hizo saltar uno de los botones de su rebeca. Eso era sin duda amor, lo presentía.

El local se llamaba el Bulli ‘cio y desde luego parecía un sitio distinguido. Las paredes de la entrada eran lisas y de brillantes colores. Había un menú con caracteres futuristas instalado al lado de la puerta y resguardado contra manos largas tras un cristal grueso. Begoña pudo leer los platos principales, suponía que estaban escritos en francés… ¿ruso? No sabía si lo que veía era cirílico o simplemente una tipografía mal planteada. El caso es que siendo sincera, no entendió nada de lo que allí ponía.

Seguro que C.L le explicaba con paciencia y soltura todas las recetas de esa carta tan ampulosa.

Desde luego en el tiempo con Ramón sí que le resultó difícil salir a comer fuera de casa. No sabía cómo se las apañaba, pero siempre encontraba algo que le rechinaba, no le acababa de gustar, una mierda Begoña, una auténtica mierda, “te luces siempre que eliges, ¡eh, maja!”.

Ramón era un joven formidable, estudiante de tres carreras simultáneamente y cateador de las mismas a la par. Pormenor banal, carente de relevancia. Lo esencial en Ramón era todos los conocimientos que había recolectado a través de las troncales de literatura y lenguas muertas, sumadas a las optativas de biología e ingeniería naval, sin contar con el extraordinario don que tenía para las matemáticas. El chico era un auténtico portento que había rotado en todas las agencias de… empresas, multinacionales del sector… bueno en cargos muy importantes en todo el país. Puestos obtenidos gracias a sus propios méritos, alejados absolutamente de la red de influencias tejida por su padre, el señor… (¡Ay cómo se llamaba! Uno que hace poco salió por la tele. Sí hombre, que le habían pillado con no se qué dinero en B. Algo de unos sobres y pagos en diferido. ¡Qué rabia! Me acordaré cuando menos me lo proponga. Su nombre de pila era PePe… lo demás).

En resumen; Ramón siempre llevaba razón. Cuando se apuntó al gimnasio se hizo amante de las proteínas, así que su dieta cambió diametralmente. Sólo podían ir a mesones aragoneses, o en su defecto, hornos de leña abulenses y segovianos. Todo lo demás era tirar el dinero.

Pero luego llegó aquel documental sobre la matanza del armadillo en la pampa Sudamericana, y comer cadáveres de animales se volvió un sacrilegio que le hacía echar los higadillos con sólo pensarlo. Acusó a Begoña de asesina y llevó adelante una denuncia contra ella cuando la pescó salando el cordero por Navidad. La última vez que supo de él fue en los juzgados de Plaza Castilla. Su padre también estaba allí, por lo tanto la multa de Begoña ascendió a hipotecar por segunda vez su apartamento en alquiler…

En el fondo se alegró de que lo de Ramón acabase, en todos esos años siempre había invitado ella a cenar.

 

Volvió a mirar el reloj, pasaban diez minutos de la hora fijada. Begoña no tendía a alarmarse por este tipo de retrasos. Los nervios eran un estímulo a su sudoración, ya de por sí, muy elevada, por ello esa noche debía trascurrir sin sobresaltos.

El que nunca llegó a una cita a tiempo fue Félix. Recordaba como…

-¡Bueno ya está bien! Ha quedado patente que ésta tía es una auténtica desgraciada en asuntos de alcoba, no puedes seguir enumerando amantes porque no existe escrito ni lector que lo tolere. Esto es un relato corto no una novela de Kent Follen, ve al grano ¡joder!-

Esto… cómo iba diciendo antes de mi autointerrupción; Begoña no era de naturaleza impaciente, sin embargo su mirada saltaba de un viandante a otro intentando dar con el rostro de su amor pictórico. Gotas de sudor se revelaban contra la capa alcohólica de su desodorante. No podía haberla dejado plantada, eso no era propio de él, suponía. Debía estar al caer… Revisó la pantalla de su móvil buscando llamadas perdidas, mensajes no leídos, explicaciones digitales que no parecían llegar nunca.

Su respiración se agitó, sentía que la histeria tomaba los mandos… Éste iba a ser el bueno, el que la iba a querer de verdad. Todas las señales la llevaban por el camino correcto, pero se había vuelto a equivocar, ¿por qué entonces no aparecía? ¿POR QUÉ NADIE LA AMABA?

— ¿Begoña?

Se giró, y ahí estaba él. Nunca se lo hubiese imaginado tan ¿apuesto?, ¿tan alto?, tan… obeso.

— ¿Carlos?

No parecía el mismo hombre de sus fotografías, más bien parecía haberse comido al hombre de las fotografías.

— Ese soy yo. La verdad es que no te había reconocido, un poco más de maquillaje no te hubiese venido mal.

Begoña dudó. No quiso juzgarle demasiado rápido así que exilió de su mente aquel comentario inicial, junto a la repulsa hacia su aspecto físico y su forma de escupir al hablar, y se acercó a darle dos besos con una sonrisa bien grande.

— ¿Puedes no hacer eso? —indicó C.L apartándose de forma fugaz —No me gusta ese color para tus labios, mucho menos para mis carrillos. Vamos a ir entrando que tengo hambre. La dieta me está matando.

Sintió la sonrisa tirante de indignación y el orgullo rogaba por salir a flote, aún así se enderezó y siguió tras él como la estela a los barcos. Ya en la entrada del local Begoña sostuvo la puerta a su acompañante mientras éste le recompensó con otra agudeza mal entonada.

— ¿Sabes? Siempre he creído que la caballerosidad es machismo encubierto. La igualdad de género se logrará cuando todos podamos girar un pomo sin pensar en lo que tenemos o no en la entrepierna, ¿te parece?

— Supongo —contestó Begoña sin mucho convencimiento.

Después de hablar unas palabras con el maître, comprobar diez veces la lista de reservas e iniciar procesos de sobornos austeros, C.L anunció que (por voluntad propia) había cedido su mesa a una figura notoria del mundo de las telecomunicaciones.

— No vamos a poder cenar aquí pero tu cuerpo me dice que te gustan las grasas saturadas. ¿Te hace una hamburguesería?

— Vale —la mente de Begoña rechinaba.

— Ya me imaginaba que no solías decir que no a muchas hamburguesas — C.L lanzó una significativa mirada al vientre de Begoña.

Las compuertas se abrieron y las gotas colmaron océanos. Begoña no solía hacer juicios de valor prematuros, sin embargo, se atrevía a afirmar sin riesgo a equivocarse que  C.L era un auténtico capullo.

C.L eligió una cadena de restauración low cost (o conocidas también por; “si no quieres saber, no preguntes”) como perfecto sustituto del Bulli’cio. Begoña solía aceptar los cambios sin acritud, pero en ese momento la sangre estaba en punto de ebullición y su único sentimiento era el malestar. Durante el trayecto C.L había criticado todo lo que Begoña vestía, llevaba, e incluso lo que pensaba comprarse, sin que ella abriese si quiera la boca. Hecho que también destacó como irritante.

Una vez sentada en la mesa menos pringosa de la sala, C.L se dirigió al mostrador a recoger su pedido. Begoña sopesó la situación, debía huir, desaparecer sin dejar rastro (bueno, aunque lo dejase no creía que los pies de esa mole lograsen seguirla durante mucho tiempo). No podría aguantar ni un segundo más a un tipo como ese, sin guillotinarse la lengua.

“Venga Begoña, tú nunca has sido así. Siempre te has caracterizado por conceder más de una oportunidad a las personas para que puedan mostrarse tal y como son realmente. Quizá esté nervioso, quizá seas su primera cita… ¡Dale un respiro!” —pensó Begoña volviendo a dejar el abrigo en el respaldo de su silla.

Respiraba hondo decidida a pasar una noche con entereza y buen humor cuando C.L tiró la bandeja de plástico sobre la mesa a juego.

— ¡Ya está la cena!

Begoña agarró una de las dos hamburguesas de envoltorio grasiento y un manotazo le hizo soltarla involuntariamente.

— ¿Qué haces? —preguntó extrañado C.L apilando las hamburguesas en sus trincheras—. Para ti he pedido el menú “Si estás a dieta por qué narices vienes a un sitio como éste”. Es la ensalada de ese tupper.

Con una mirada que a punto estuvo de escarchar la lechuga, Begoña tragó ponzoña.

— ¿Ves cómo me preocupo por mi chica? —confirmó C.L con una sonrisa salpicada de salsa de tomate —. Algún día lograré que seas una de esas chicas guapas de las revistas. Tú tranquila, si sigues por este camino llegará el momento en el que no me avergüence de ti.

— ¿Me disculpas un momento? —la voz de Begoña era irreconocible—. Necesito ir al baño.

— ¡Qué pronto empiezas a tener problemas con los esfínteres! ¡Venga ve!

Lentamente y zafando el bolso con ambas manos, caminó hacia los servicios. Una cola de mujeres se extendía desde  la puerta hasta el retrete más próximo. Begoña se hizo hueco entre las miradas reptiles que hubiesen degollado gaznates antes de dejar que alguien se situase por delante de ellas. Pero Begoña sólo necesitaba un poco de agua.

Al cabo de cinco minutos C.L (que ya se había zampado todo lo que habitaba en la bandeja, inclusive la ensalada de su acompañante) la vio acercarse. Su cara desnuda le devolvía una lúcida mirada y una resplandeciente sonrisa.

­— ¿Pero qué…? ¡Oye, cuanto te dije que tu problema era el maquillaje hablaba por escasez no por exceso! ¿Para eso te has ido al baño, para quitarte lo poco que…?

Una hamburguesa, que Begoña tomó prestada de otra mesa, aterrizó en la boca de C.L enmudeciéndolo al instante.

— Carlos, sólo quería despedirme y darte las gracias —la joven habló con tranquila jovialidad—. No por esta mierda de cita a la que te has presentado casi una hora tarde. El andar cargado de grasa y resentimiento no aligeran el paso. Tampoco te doy las gracias por tu trato, ni por crear un perfil falso. Supongo que por temas de dimensión, píxel/pulgada, no te dejaron cargar tu foto real en la web. Que sepas, que no te puedo guardar ningún rencor, porque a pesar de todas las sandeces con las que te has lucido, te estoy completamente agradecida. Te doy las gracias por haberme hecho sentir que merezco a alguien mil veces mejor que tú. Nadie antes había conseguido algo así. Nadie antes había conseguido que me valorase tanto. Así que gracias, ¡muchísimas gracias! Porque esta noche, por fin he conocido al gran amor de mi vida: la mujer que me devuelve la sonrisa a través del espejo. He encontrado el amor que siempre me será correspondido.

Begoña no necesitó aplausos ni vítores de la multitud, de hecho en su salida triunfante se tropezó un par de veces por culpa de los refrescos derramados, sin embargo, jamás se había querido tanto.

 


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El Laboratorio de Istar

Fondo final
Fondo final

Éste es un diseño que realicé hace un par de semanas. Istar es uno de mis personajes predilectos: científico extravagante y objetor de conciencia, quien nunca dañaría a ningún animal ni siquiera en post del avance científico. Ha convertido el sótano de sus padres en un laboratorio improvisado. El orden le rehúye pero tanto él como su cobaya son inmunes a ese caos.

La ilustración ha sido abocetada y entintada con Manga Studio y pintada con Photoshop. Quise en esta ocasión centrarme en el comportamiento de las luces con dos puntos de iluminación: uno frío general, y otro más cálido y centrado en el personaje principal.

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Boceto inicial.

 

Entintado y línea base
Entintado y línea base

 

Aquí subo un pequeño vídeo con el proceso del coloreado.

 

¡Un abrazo!